Pastizales pampeanos

Las comunidades originales de pastizales del Sistema de Tandilia se encuentran altamente fragmentadas y poco conectadas (Herrera et al 2017), la mayor parte del territorio son tierras del sector privado, por lo que los remanentes que aún permanecen se encuentran en riesgo de ser reemplazados. Es por esto que una parte de nuestra responsabilidad es propiciar el mejor estado de conservación de este pequeño predio dentro del ámbito universitario con fines principalmente educativos.

En años recientes se ha demostrado que el valor de conservación de los pequeños fragmentos naturales no es despreciable (Herrera et al. 2017; Arroyo-Rodríguez et al. 2009; Sabatino et al. 2010; Herrera & Laterra 2011). Los parches pequeños pueden aumentar la conectividad dentro del paisaje, manteniendo el flujo genético de organismos vegetales y animales, favoreciendo la posibilidad de usar distintas áreas para refugio, alimentación, reproducción, etc., constituyendo hábitats para numerosas especies y permitiendo la funcionalidad del ecosistema como un todo. Dentro de los límites del Sistema de Tandilia, parches de pastizales de diferentes tamaños y por lo general aislados e inmersos en una matriz principalmente agrícola han persistido con poca influencia antrópica manteniendo gran parte de la vegetación original en áreas con roca en superficies (cerrilladas), sierras, banquinas, bordes de alambrados, arroyos y vías férreas (Sabatino et al. 2010; Herrera & Laterra 2011; Ramírez & Herrera 2012). Estos elementos en conjunto con los de mayor tamaño pueden resultar en un aporte significativo a la biodiversidad regional constituyendo bancos de propágulos, fuentes de especies nativas, hábitat para fauna autóctona; y representar una fuente importante de servicios ecosistémicos (provisión de agua limpia, protección de los suelos, regulación climática, recreación, polinización de cultivos a través de los polinizadores que se refugian en estos ambientes, etc.) (Millennium Ecosystem Assessment 2005; Herrera et al. 2011). Por último, dentro de todos los servicios que brinda la naturaleza, uno de los servicios ecosistémicos menos reconocido es el potencial que tiene de conectar a las personas con sus capacidades reflexivas más profundas: “Debido al largo tiempo evolutivo que tuvo el ser humano en contacto natural y en hábitats no domesticados, el trabajo del cerebro humano para recolectar información y crear la sensación de bienestar está fuertemente unido a la naturaleza, a los paisajes naturales y a la diversidad de especies” (Gallagher 1995).

Bibliografía.