Pasisaje completo

Por la ventana del sendero vimos un paisaje de pampa actual con predominancia de invasoras y monocultivos. En muchos casos producirlos es una necesidad, tanto como reflexionar sobre su impacto.

Muchas veces escuchamos que estas producciones son destinadas a paliar el hambre. Sin embargo, la mayor parte de las exportaciones de soja van a sitios sin necesidades alimentarias (Europa Occidental) donde son utilizadas para alimentación animal. China también es un ejemplo notable ya que, a pesar de importar muchísima soja desde 1997, aumentó el número de desnutridos, marcando una desigualdad en la distribución de alimento. Así lo evidencian estos datos tomados entre 1995 y 2004: aumentó el número de subnutridos en 8,1 millones; entre 1992 y 2002 se pasó de 16,4% a 22,8% de sobrepeso y 3,6% a 7,1% de obesidad (FAO 2007).

En los últimos años se comenzaron a usar granos para producir “biocombustibles”, encareciendo los alimentos y generando un gran riesgo para la conservación de suelos, agua y biodiversidad. Esto ha llevado a la ONU a declarar que los biocombustibles se están convirtiendo en una forma de crimen contra la humanidad debido a la gran cantidad de personas que tienen dificultades para acceder a los alimentos.

Cabe preguntarse si el éxito económico inmediato es soportado a largo plazo por los ecosistemas. Los nutrientes que se exportan son muchos, además del nitrógeno y fósforo contenidos en los fertilizantes comunes.  Todos éstos son de costosa reposición al igual que el agua y la energía necesarias para producirlos. Con menos nutrientes y ecosistemas inestables la economía y la ecología necesitan de análisis compartidos.

El cambio del uso del suelo en Argentina se ejemplifica en las siguientes figuras:

 

MONOCULTIVO Has/año Rendimiento kg/ ha/año
1950 2005 2015 1950 2005 2015
Girasol 1.627.600 1.966.000 1.100.000 773 1904 2125
Maíz 2.439.000 3.400.000 3.900.000 1558 7359 7672
Soja 950 14.400.000 20.400.000 791 2728 3176
Trigo 6.554.200 5.200.000 4.400.000 1106 2532 2674